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El juicio por el crimen
en el country Carmel Así, Horacio Zarracán se refirió al momento del hallazgo del "pituto", que uno de los familiares de María Marta García Belsunce arrojó por el inodoro al confundirlo con el soporte de un estante, cuando en realidad se trataba de un proyectil calibre 32, deformado. Esos familiares a los que Zarracán, concuñado de Carlos Carrascosa, se refirió en su declaración fueron acusados por el fiscal Diego Molina Pico de supuesto encubrimiento. Zarracán detalló que el 27 de octubre de 2002, poco después de que empezaran a velar a su cuñada, Constantino Hurtig (padrastro de María Marta) lo llamó al baño de la casa porque habían encontrado algo. Relató que allí estaban Carrascosa y Horacio García Belsunce, y que éste último tenía "una piecita, una cosa chata llena de puntas, gris o plateada" que había tomado en un papel con los dedos de una mano y que le preguntaron si sabía qué era. "Para mí, era cualquier cosa; no tenía la menor idea. Carlos dijo que era lo que habían dejado los médicos", dijo el testigo. Sin embargo, cuando el fiscal le preguntó si se barajó alguna otra posibilidad, "Yayo" Zarracán respondió sorpresivamente: "Alguien dijo que podía ser una bala; no recuerdo quién fue". En tanto que Miguel Enrique Hamilton Taylor, vecino de Carrascosa y de María Marta en el country Carmel, declaró como testigo y afirmó que Guillermo Bartoli, cuñado de la víctima no intentó cremar el cuerpo, tal como había dicho Oscar Sierco, gerente de la funeraria Casa Sierra. Taylor dijo con firmeza que Bartoli eligió el ataúd para María Marta, pero en ningún momento dijo que pidió un féretro de baja calidad porque se pretendía cremar el cuerpo de la víctima. "Nunca se habló de cremación. No sé por qué inventaron eso. Siempre se dijo que el cuerpo de María Marta sería llevado a la bóveda de la familia García Belsunce, en la Recoleta. Además nunca se comentó nada de que no queríamos que se hiciera la denuncia policial. Se pidió un servicio fúnebre que incluyera el servicio de un médico que firmara el certificado de defunción, porque los médicos que revisaron a María Marta en Carmel se fueron sin rubricar dicho documento. Para mí, el médico debía ir con el servicio fúnebre y firmar el certificado después de ver el cuerpo. El trámite se hizo de acuerdo con lo que indicó el señor de la funeraria", expresó Taylor. Luego, Taylor rompió a llorar al recordar a su amiga, y afirmó que "no comprendía qué hacía en el juicio declarando como testigo de la defensa de Carrascosa, cuando tendría que declarar como testigo de la fiscalía, porque el debate debería hecerse para buscar al asesino de María Marta, no para acusar a Carrascosa". María Marta había sido asesinada el 27 de octubre de 2002 en su casa del country Carmel, de Pilar. En la audiencia que se realizó ayer en los tribunales de San Isidro, también declaró un perito químico que señaló que el peritaje que determinó que María Marta tendría restos de pegamento en la cabeza no "carecía de validez científica", pero luego admitió que no había presenciado la prueba en la que se llegó a esa conclusión ni nunca había efectuado una similar. Por Gustavo Carabajal
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